Todo lo que debes saber sobre los lunares

Vigila tus lunares y aprende a tenerlos controlados

La exposición al sol excesiva y sin protección es fuente de muchos problemas estéticos. Por ejemplo: el envejecimiento prematuro de la piel, enfermedades como queratosis actínicas, melanomas que proceden de lunares cancerosos, problemas graves como el cáncer de piel, etc.

Por suerte, la mayoría de los más de 75.000 cánceres de piel que se diagnostican en España corresponden a carcinoma basocelular o carcinoma de células espinosas, ambos en la mayoría de los casos con un buen pronóstico y respuesta al tratamiento. Sin embargo, el tercero en el ranking ya es bastante más agresivo. Se trata del melanoma, un tipo de cáncer de piel poco frecuente pero muy peligroso y que es fundamental detectarlo en sus primeros estadios.

La aparición de este tipo de lesiones hace fundamental el control y revisión de los lunares u otros tipos de manchas, ya que, aunque en la mayoría de los casos los lunares van a ser “inocuos”, existe la posibilidad que estos lunares se transformen en cancerosos. Por esta razón es importante permanecer vigilantes sobre todo si eres de los que cuenta con un número elevado de lunares (más de 50) repartidos por el cuerpo.

¿Qué son los lunares exactamente?

Un lunar es una proliferación anormal pero benigna de los melanocitos. Estos son un tipo de célula especializada que se localiza en la epidermis y que tiene como misión la de fabricar y segregar melanina, que es la sustancia responsable de dar color y protección frente a la radiación UV a la piel.

Si nos queremos referir a ellos en su terminología médica hablaríamos de “nevus melanocíticos”. En lo básico los podemos diferenciar en tres grandes tipos:

  • Nevus congénitos: son los que aparecen en el momento del nacimiento.
  • Nevus adquiridos: los que se desarrollan con el tiempo y la exposición al sol.
  • Nevus melanocíticos atípicos: tipo de lunar histológicamente normales, pero que cuentan con características de lesiones malignas. Incluso para algunos expertos se trata de una fase intermedia entre un lunar y el desarrollo de un melanoma.

Cambios en los lunares y autoexploración

Los nevus congénitos suelen permanecer inmodificados a lo largo de nuestra vida. En cambio los nevus adquiridos sí que sufren cambios en su morfología y apariencia de manera habitual. Van modificando su morfología, color, etc, a lo largo de los años. Con la edad, van creciendo en diámetro proporcionalmente al volumen corporal, el grosor también se ve modificado y se va aumentando con los años hasta llegar a la vejez, donde sufren una involución y ese grosor disminuye, incluso llegando a desaparecer.

Hay estadísticas que dicen que el 65% de los melanomas van a aparecer sobre un lunar ya existente. Es por esto que la revisión y la observación de los cambios es fundamental en la prevención, aunque también es fundamental prestar atención y revisar los que se forman nuevos.

Método para hacer un buen seguimiento

Para hacer el seguimiento de un lunar de una manera adecuada existe el llamado método ABCDE. Un método muy sencillo que ha sido desarrollado por dermatólogos que nos puede ayudar a distinguir un lunar normal de un melanoma, prestando especial atención si eres una persona de riesgo, si tienes más de 50 lunares por todo el cuerpo, o te han descubierto alguna lesión sospechosa o directamente un tumor.

El método ABCDE consiste en comprobar lo siguiente lunar por lunar:

  • A de Asimetría: Un lunar maligno, pierde la asimetría. Es decir, la mitad de un lunar no es igual a la otra mitad.
  • B de Bordes irregulares: Un lunar maligno cuenta con bordes irregulares, borrosos o dentados.
  • C de Color: Un lunar con varios colores cuenta con una mayor probabilidad de ser maligno.
  • D de Diámetro: Un lunar de diámetro superior a 6 milímetros o que aumente de tamaño (mayor de esos 6 mm.) cuenta con una mayor probabilidad de ser maligno.
  • E de Evolución: resume los anteriores. Cualquier lunar que experimente cambios en su forma, tamaño, color, sangre, etc… tiene mayor probabilidad de ser maligno.
Ante una lesión que cumpla cualquiera de estas características, es necesario acudir al dermatólogo.

¿Cómo realizar la autoexploración de tus manchas?

  • Examina tu rostro, sin dejarte partes como detrás de las orejas.
  • Delante de un espejo, examínate el cuello, el pecho (mirando bien debajo de los senos en el caso de las mujeres), abdomen, pelvis, piernas, brazos y manos. También revisa con un espejo los codos, las axilas y los brazos.
  • Examínate la nuca, los hombros, la espalda, las nalgas, la parte de atrás de los muslos, los antebrazos y detrás de las orejas.
  • Sentado, explórate la parte lateral de los muslos, las plantas de los pies  y  zona genital.
  • Por último, queda el cuero cabelludo, algo que puedes hacer con un espejo y con la ayuda de un secador de pelo.
  • Además de todo esto, debes prestar atención al “Signo del Patito Feo”: ante la presencia de un lunar de características diferentes al resto, es recomendable que dicha lesión sea valorada por un médico especialista.

Recuerda que el diagnóstico precoz de cualquier tipo de cáncer hace que las posibilidades de curación aumenten exponencialmente. 

sí que todos a revisarnos los lunares y ante cualquier cambio acudir al médico.

Artículo escrito por Pablo García “Medicadoo”, farmacéutico divulgador. 

Visita su perfil: @Medicadoo y su blog para más información interesante.

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