Ahora no estamos para risas ni humor… ¿O si?

El humor es una actitud ante la vida. Y la ciencia hace tiempo que sabe de los beneficios terapéuticos de la risa.

Humor y salud

Lo que ocurre es que cuando sucede algo malo, algo grave, tendemos a apartarnos de la risa y eso es un error. En un estado de confinamiento como el que vivimos, la risa nos puede ayudar muchísimo. Fijaos, es un medicamento potentísimo y no daña el hígado.

La risa disminuye la angustia, el estrés, mejora la oxigenación del cerebro, regula el pulso y disminuye la presión arterial. A mí me encanta cuando mi madre hipertensa y polimedicada escucha mis historias y me dice “qué boba eres” – llorando de la risa. La risa nos ayuda a dormir, y atención: ¡el sistema inmunitario responde mejor! Así que, he decidido no tomar zinc, y en su lugar estos días, voy a intentar una house party con mis amigas analógicas – ji ji ji.

Y hemos hablado de la risa, pero, ¿y si consiguieras una buena carcajada? – ya te adelanto que no es fácil, hay escasez.

Pero si te hicieras con ella, equivaldría a 10 minutos de ejercicio físico porque se ejercitan todos los músculos. De la cara, del torso, de los pulmones, los brazos, del abdomen, del diafragma, etc. ¡Y así hasta 400 músculos! Yo no sé si tengo tantos… Visto así, debería ser un tratamiento cubierto por los sistemas de salud. Pero bueno, nos consuela que somos un país con gran sentido del humor, y ahí no hay quien nos gane. Yo tengo la teoría de que junto con el aceite de oliva, es lo que hace que superemos a los alemanes en esperanza de vida. – ¡toma!- 

Hay una cosa con la que hay que tener cuidado, la risa es igual de contagiosa que los virus. Así que mi consejo es que hay que relacionarse con gente que desarrolle el buen humor. Se puede propagar sin contacto físico, por teléfono, por internet. Si la risa te invade y te conquista, te produce un efecto en el cerebro que te aleja de las preocupaciones y hay quien puede pensar que estás flipado o alienado. – Ni caso, es algo terapéutico-

Aún en las situaciones peores o más graves y serias, todos debemos utilizar el humor. Un día leí que es una obligación para con los demás… Y por eso me gusta Groucho Marx, él quiso que en su lápida pusiera: “Disculpe señora que no me levante”.

Así que pensadlo, el humor es una actitud ante la vida.

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