Consejo farmacéutico: Dietas milagro

Dietas milagro: los peligros de no llevarlas a cabo adecuadamente

 

Durante las fiestas y las vacaciones de Navidad, resulta bastante complicado mantener un estilo de vida regular y no proceder a los excesos con las comidas. Por ello, al llegar enero aparece la necesidad imperiosa de perder el peso ganado. Recurriendo en ocasiones a dietas milagro que pueden resultar peligrosas para la salud si no se llevan a cabo de manera adecuada.

A lo largo de los años se han desarrollado, incluso se han inventado, diversos tipos de dietas para conseguir una pérdida de peso rápida. En muchos casos, esto resulta  fruto de una búsqueda de beneficios económicos, más que de la promoción de una dieta sana y equilibrada. Estas “dietas milagro” o “dietas populares” usan estrategias variadas y argumentos pseudocientíficos para convencernos de sus beneficios. 

De forma general, podemos clasificar estas dietas en tres grandes grupos:

Dietas hipocalóricas desequilibradas

En estas se incluyen la dietas de la Clínica Mayo, “toma la mitad”,  la Gourmet y la Dieta Cero. Estos regímenes provocan un efecto rebote que se traduce en un aumento de masa grasa y pérdida de masa muscular. Existe una adaptación metabólica a la disminución drástica de la ingesta energética, caracterizada fundamentalmente por una disminución del gasto energético. Estos tratamientos suelen ser monótonos y, además, presentan numerosos déficits en nutrientes, especialmente  si se prolongan por largos períodos de tiempo.

Dietas disociativas

Dieta de Hay o Disociada, Régimen de Shelton, Dieta Hollywood, Dieta de Montignac, Antidieta, etc. Se basan en el fundamento de que los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al consumirse según determinadas combinaciones. No limitan la ingesta de alimentos energéticos sino que pretenden impedir su aprovechamiento como tales con la disociación.

Dietas excluyentes

Se basan en la eliminación de determinados nutrientes. Estas dietas pueden ser:

  • Ricas en hidratos de carbono y sin lípidos ni proteínas. Ejemplos de ellas son la Dieta Dr. Prittikin y la Dieta del Dr. Haas.
  • Ricas en proteínas y sin hidratos de carbono. Dieta de Scardale, Dieta de los Astronautas, Dieta de Hollywood y la Dieta de la Proteína Líquida. Producen una sobrecarga renal y hepática muy importante.
  • Ricas en grasa: Dieta de Atkins, Dieta de Lutz. Se conocen como dietas cetogénicas. Pueden ser muy peligrosas para la salud, produciendo graves alteraciones en el metabolismo (acidosis, cetosis, aumento de colesterol sanguíneo, etc.). 

Desde Blog Cofares  recomendamos las sugerencias  de AECOSAN (Agencia española de Consumo, Seguridad alimentaria y Nutrición) para que una dieta resulte efectiva y no suponga un riesgo para la salud:

En primer lugar, la pérdida de peso ha de ser gradual, paulatina, moderada. Para ello, es necesario ingerir entre 20 y 25 calorías por Kg de peso real, sin hacer déficits nutricionales.

Hay que destacar la importancia de la ingesta equilibrada de nutrientes de manera que estén repartidos de los distintos grupos alimentarios. 

Se necesita un mínimo de hidratos de carbono diarios para el funcionamiento correcto del sistema nervioso (cerebro, nervios),para el funcionamiento correcto del corazón y el de las células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas). Aproximadamente entre el 40 y 50 % de las calorías de una dieta deben ser aportadas por los carbohidratos. Los  encontraremos en grupos alimentarios que no deben dejar de consumirse como:

  • Cereales (trigo, avena, centeno, cebada, etc.) y sus derivados (pasta, pan, cereales de desayuno, etc.).
  • Arroz.
  • Tubérculos (patata).
  • Legumbres.
  • Las verduras, las hortalizas y las frutas, también contienen pequeñas cantidades de hidratos.

Entre un 10 y un 20 % de las calorías de la dieta deben ser aportadas por las proteínas. Los alimentos con mayor contenido son la carne, el pescado, los huevos, el queso curado y los frutos secos.

El 30-35 % procederán de las grasas. Este último nutriente es el que más hay que restringir a pesar de que muchas dietas poco científicas o poco comprobadas sostengan lo contrario.

Importante:  es necesario mantener un reparto equilibrado de nutrientes aportados por los distintos grupos alimentarios. Además, debe existir una gran variedad de alimentos en una dieta planteada para la pérdida de peso.

 

Artículo escrito por Guillermo Pascual Delgado

Fuentes: Dietas de adelgazamiento, AECOSAN.

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