Cambios en la piel durante el embarazo

Cambios en la piel durante el embarazo

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer sufre una serie de cambios fisiológicos en la piel debido al aumento progresivo de hormonas como la progesterona y los estrógenos. La mayoría de estos cambios son benignos y se resuelven espontáneamente tras dar a luz.

¿Cuáles son los cambios frecuentes en la piel durante el embarazo?

Melasma

El 90% de las mujeres embarazadas sufren cambios en la pigmentación de la piel. Sobre todo, en zonas como el rostro, la línea alba, areolas, axilas y genitales. Este melasma, mancha hormonal o paño es debido al aumento de estrógenos, progesterona y hormona estimulante del melanocito (MSH) que aumenta a medida que van avanzando los meses de gestación.

Lo más importante en estos casos es la prevención y empezar el tratamiento de forma precoz. Aunque puede ser un proceso reversible, muchas veces la desaparición de esta pigmentación puede ser un proceso excesivamente lento, lo que dificulta mucho la adhesión al tratamiento.

Será necesario en estos casos actuar en los diferentes niveles de la ruta de la pigmentación:

  • Bloquear los factores externos como la luz ultravioleta o la luz azul.
  • Exfoliar la piel para eliminar el pigmento acumulado en la epidermis.
  • Inhibir la transferencia del pigmento melanina desde los melanocitos hasta los queratinocitos.
  • Bloquear la actividad de los melanocitos.

Lo más importante para evitar esta pigmentación será prevenir utilizando un fotoprotector con SPF 50+, que además tenga una protección reforzada frente a la radiación ultravioleta A (PA++++). Además, actualmente existen muchos fotoprotectores que incluyen activos despigmentantes como el ácido tranexámico o la niacinamida, para así reforzar la eficacia despigmentante.

Por la mañana se pueden incorporar activos antioxidantes (como la vitamina C, vitamina E, phloretina, ácido ferúlico) y por las noches tratar las manchas con ingredientes despigmentantes aptos en el embarazo: ácido tranexámico, ácido azelaico, niacinamida o alfahidroxiácidos en concentraciones inferiores al 10%.

Hay que tener en cuenta otros activos con eficacia despigmentante a evitar durante los meses de embarazo por falta de seguridad como el ácido retinoico o derivados, hidroquinona, arbutina y resorcinol.

Acné

El acné puede aparecer en el primer trimestre del embarazo o si ya se tenía anteriormente, puede agravarse. Afecta al 50-70% de las embarazadas debido al aumento de los niveles de andrógenos y por tanto un aumento de la secreción sebácea. El tratamiento en este caso también deberá ser de forma precoz para evitar las hiperpigmentaciones post inflamatorias y posibles lesiones persistentes.

Lo más importante en estas pieles grasas y/o con tendencia acneica es una buena limpieza facial. Realizar la doble limpieza nocturna: primero con un producto en base oleosa para eliminar los restos de sebo, y como segundo paso un jabón limpiador con pH ligeramente ácido. Se pueden incluir activos seborreguladores y matificantes como la niacinamida, el ácido salicílico o el ácido azelaico, siempre acompañados de un protector solar SPF 50+ para evitar las marcas de acné.

Rosácea 

En el caso de la rosácea los brotes no son más intensos, pero sí más difíciles de controlar, siendo más frecuente la rosácea pápulo-pustulosa, caracterizada con la presencia de eritema, pápulas y pústulas.

Para el tratamiento se recomienda el uso de limpiadores suaves que no alteren la función barrera y optar por el uso de protectores solares con filtros minerales, más indicados en pieles sensibles o sensibilizadas. Además, se deben incluir en la rutina activos hidratantes, que reparen la barrera cutánea de la piel y con propiedades calmantes y anti-rojeces como la niacinamida, el ácido azelaico, alantoína, enoxolona, alfa-bisabolol.

¿Qué ocurre con los cambios producidos por el embarazo en la piel del cuerpo?

En las embarazadas, además se produce una dilatación y proliferación vascular por acción de los estrógenos que afecta al sistema circulatorio. En más de la mitad de las embarazadas pueden aparecer arañas vasculares en zonas como el rostro, escote, espalda y brazos. Son lesiones benignas que suelen remitir al dar a luz.

También es muy frecuente el edema o la retención de líquidos, por un incremento de la permeabilidad vascular y un aumento excesivo de agua y sodio.

Las estrías son una de las mayores preocupaciones en la mujer embarazada. Lo más habitual es que aparezcan alrededor del último trimestre por la distensión abdominal debido al crecimiento uterino. Lo más importante en estos casos es la prevención desde el momento en que se conoce la noticia del embarazo. Se recomienda utilizar productos antiestrías con activos con evidencia como la centella asiática, aceite de rosa mosqueta, vitamina E o los hidrolizados de colágeno-elastina. Otros ingredientes muy de moda como el aceite de oliva, el aceite de almendras dulces o manteca de cacao no tienen evidencia en la prevención de las estrías

Además, se producen cambios significativos en las mucosas durante el embarazo, especialmente en la mucosa vaginal o nasal y en las encías; siendo muy frecuente el sangrado de esta, por lo que se recomienda visitar al dentista para realizar alguna limpieza durante estos meses.

Durante estos meses, el cuerpo puede sufrir muchos cambios en la piel, pero hay que tener presente que estamos creando una vida dentro de nosotros.

Artículo escrito por: Aina Bordoy Bonnín (@aina_bordoy)

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